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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

viernes, 4 de agosto de 2017

Concierto desconcertante


Recuerdo que cuando he tenido pareja he estado muy bien y muy mal. Podría decir que he estado fetén y fatal. Luego, pasado el toro me he dado cuenta de que lo bien o mal que yo estuve nunca tuvo nada que ver con mi compañera sino con mi compañero, mi otro yo. 

Ahora que ya no sólo ha pasado el toro sino que no hay corridas, he tomado la mansa determinación de relacionarme pero sin tener relaciones. La idea sería algo así como vivir pero sin vivienda o como tener una granja pero sin finca. Practico la tenencia pero no tengo nada y puedo prometer pero no me comprometo. No me falta nada y por la misma razón me faltará echar algo en falta

Con estas ideas paso por 'rarete' en entornos de cultura occidental y como un auténtico ornitorrinco en la cultura India. Creo que, aparte de su aspecto con pico de pato y cola de castor, lo que más raro hace al ornitorrinco es que siendo mamífero pone huevos; así de extraño es ese animal. 

Aquí en India todo el mundo tiene asumido que hay que casarse. Los casos más rebeldes con los que me he encontrado 'alardeaban' de no haberse casado 'todavía', pero asumían como quien asume que va a envejecer, que se tendrían que casar. 

Y lo más asombroso no es que algo que al fin y al cabo es un convenio social se interprete como un acto vital por el que hay que pasar obligatoriamente para completarse -como quien pasa por la infancia y la adolescencia para llegar a la completitud (o escasez en muchos casos, según se mire) de la edad adulta- sino que la mayoría se casa con quien le dicen sus padres que se tiene que casar. 

He conocido muy de cerca, porque han sido alumnos(as) con los(as) que he tratado diariamente durante un año entero, personas con una densa sesera, talentosos(as) como pocos(as) y de pensamiento de altos vuelos en otras materias que sin embargo en este asunto declaran con la simpleza de un niño obediente cosas del tipo 'si mis padres son felices, entonces yo también'. 

Esto para mí entra en conflicto con unos pensamientos que leí de Gibran Jalil Gibran que me encantaron en los que decía que los hijos no vienen de los padres, sino a través de los padres, y que por tanto no les pertenecen. El asunto del matrimonio concertado es una sopa que lleva milenios cociéndose y que tiene ingredientes tan profundos como frívolos. Verdaderamente difícil de comprender. Quizás la valoración más elocuente la hizo un alumno en clase cuando tras debatir durante un rato sobre este tema me dijo: 'En Europa el matrimonio es algo que pasa entre dos individuos, en la India es algo que pasa entre dos familias'. ¡Ah, vale! -pensé. 

Pero sin duda la palma se la lleva un caso que viví el curso pasado. Resultó que un lunes un alumno se me acercó al terminar la clase y me dijo: 

- Sir, I can´t come to class on Friday. 
- Señor, no puedo venir a clase el viernes. 

- Why? -I asked. 
- ¿Por qué? -pregunté. 

- Because I am getting married. 
- Porque me caso. 

- All right! Of course, no problem, congratulations! Who are you marrying?
- De acuerdo, por supuesto, no hay problema, ¡felicidades! ¿Con quién te casas?

- I don´t know. 
- No sé. 

Hoy, por supuesto, está casado, creo que felizmente, y a estas alturas supongo que ya sabe con quién, aunque quizás esto sea mucho suponer...

A continuación las preciosas reflexiones de Gibran Jalil Gibrán sobre los hijos: 

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de sí misma.

No vienen de ti, sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.

Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues,
ellos tienen sus propios pensamientos.

Puedes abrigar sus cuerpos,
pero no sus almas, porque ellas
viven en la casa de mañana,
que no puedes visitar,
ni siquiera en sueños.

Puedes esforzarte en ser como ellos,
pero no procures hacerlos
semejantes a ti
porque la vida no retrocede
ni se detiene en el ayer.

Tú eres el arco del cual tus hijos,
como flechas vivas son lanzados.

Deja que la inclinación,
en tu mano de arquero
sea para la felicidad
pues aunque Él ama
la flecha que vuela,
ama de igual modo al arco estable.

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