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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

domingo, 1 de enero de 2017

Trinos


- No puedo parar de pensar, así que mis pensamientos están fuera de control. ¿Puede alguien decir lo contrario de sí mismo? Siendo así, ¿qué cabe esperar de un mundo en el que 7000 millones de cerebros están fuera de control?

- Aprender una lengua es pasar de garabatos y ruidos que no se entienden a palabras y mensajes comprensibles. Aprender a vivir es algo que va más o menos al revés. Es pasar de creer que se tienen las ideas claras a darse cuenta de que casi todas las que se tienen no son más que ruidos que garabatean y oscurecen el verdadero entendimiento. 

- Las opiniones son flores de plástico. Lo mismo me da rosa o loto que cactus o cardo. Inodoras todas. 

- Está claro que si quieres acertar y te equivocas, entonces te equivocas, y punto. Pero ¿qué pasa si intentas equivocarte y te equivocas? ¿Aciertas entonces? ¿Y si intentas equivocarte y aciertas? ¿Te aciertivocas?, ¿equiciertas?  Desde luego, parece mucho más amplio el horizonte de intentar equivocarse que el de intentar acertar. A ver si es que todo este tiempo me he estado equivocando intentando acertar...

- El cambio que supone encender o apagar una vela en una habitación oscura es enorme. Sin embargo, si en esa habitación entra la luz del día, entonces la aportación de la vela es despreciable. Tú eres la habitación, la vela son las circunstancias de tu vida, y la luz del día es saber quién eres.  

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