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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Alegato de bien probado sobre los 40


He escuchado hablar de la 'crisis de los 40' durante toda mi vida, y ahora que ya los tengo y estoy bien entrado en ellos me doy cuenta de que crisis es todo lo que he pasado hasta llegar aquí. Lo que yo he encontrado en esta década es expansión, autoreconocimiento, realización, trascendencia, culminación, eclosión, mutación, revelación, nacimiento, brote, elevación, alzamiento, creación, tiesura, ¡erección! ¿Qué crisis ni qué pollas? Mi crisis de los 40 está en cuarentena. 

Para llegar hasta aquí, eso sí, mamé de un pezón esclavizante del que manaba verdad aromatizada con las hierbas del lugar, encuaderné mi espiritualidad en un catecismo, me acomplejé de lo que más humano me hacía y me ensoberbecí con lo que menos era mío, busqué la fragancia del delicioso galán de noche durante el día olisqueando ignorantemente flores de plástico y cambié de mis miserias y grandezas sólo la talla pero no la esencia. 

Ahora, sin embargo, a mis 40 y tantos, ya ves tú, después de ese frenético viaje a ninguna parte, me he dado cuenta de que nací en la línea de meta. Peino canas kilimanjáricas y mi cuerpo está cada vez más cerca del suelo, pero a estas alturas me mueven hebras divinas cada vez más largas y finas desde un Olimpo en el que se proyecta por fin el principio sin principio de esta película sin final. 

Me adorna la valentía del que sabe que de este préstamo devolverá hasta el último átomo, he quemado todas las banderas y conquistado el espacio aéreo que hay sobre mis pies, he visto que de lo mío hay en todos y que de todos tengo yo algo en mí, me da igual ocho que ochenta porque he conocido, amado y odiado a unidades y decenas, conozco la cara oscura del sol y le he visto los ojos al mar. Tengo al miedo agarrado por los huevos y muchas ganas de apretar. ¡Ven, entra en mi choza, desnúdate conmigo y verás que todo lo que digo es verdad! 

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