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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Gorjeos del pájaro transparente


'Medrar a través de la competición y la comparación es como hinchar un globo aspirando el aire de dentro del globo. Los progresos así conseguidos no son tales porque producen desencaje, no integración, así que luego tienen que desandarse desde la soledad.'

'Las personas somos células de la epidermis tangente de la Humanidad con las que la vida acaricia las formas. Como la piel misma, que se renueva constantemente eliminando las células muertas, así también la Humanidad cambia sus células cada cien años aproximadamente. En tanto que individuos independientes somos sólo epitelio inconsciente; integrados, sin embargo, hacemos que el Ser sea.' 


'¡Estaba paranoico y veía doble; pensaba que había dos cosas: el universo y él!' 


'Y el matemático emocional exclamó entusiasmado mirando al infinito mientras arrugaba el papel de ecuaciones en su puño: "¡Ya lo tengo: yo más todo igual a uno. Esa es la ecuación universal!"'


'Hay viajeros que no van de un país a otro, sino que llevan su país de país en país. Eso no es viajar, es irrumpir. Los viajeros de verdad son almas de proa que crean vientos para despeinar prejuicios, los otros son un coñazo.'

'La autoestima es un disfraz de oveja que se pone el ego cuando quiere colarse a churretear en las fiestas de la espiritualidad a las que asisten las virtudes VIP del alma.' 


PS: Churretear está registrado en la RAE como defecar o drogarse, pero la acepción que tiene en esta última frase es la de 'cotillear o chafardear', tal y como comúnmente se utiliza en Linares (Jaén). 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Destrucción


Es absurdo enfadarse con la lluvia o con el viento, como lo es insultar a una estrella o dar por errónea la trayectoria de un cometa, criticar el ruido de una supernova, considerar lento el crecimiento de una flor o corta la duración de su fragancia. ¿Qué tipo de presunción es esa de considerar que algo de lo que pasa está mal o que debería ser de otra manera?, ¿qué es exactamente eso de 'estar mal'? 

Cuando uno dice que las cosas están mal lo que pasa es que quiere entender y no puede, y a esa incapacidad le llama estar mal. Me da igual que se hable de un desaire emocional, de un problema de dinero, del hambre en el mundo, de los desastres naturales, de las guerras, del sufrimiento de la gente o de la muerte de un ser querido. Las cosas son como son. ¿Hay algo más irrebatible que esto? Y las cosas son como son porque es así como tienen que ser ya que si no serían de otra manera. Eso es la ley universal más clara de todas y, por otra parte la menos comprendida y la que más reactividad genera. Lo siento por los que se sientan ofendidos porque necesitan que algo vaya mal, pero la verdad es que nada va bien ni mal, sencillamente va, o viene, o vuelve para volver a irse, pero de bien y mal hay tanto como de antes o después. No son más que ilusiones. ¿Dónde está el 'antes'? ¿Hay alguien que esté en un 'antes'? Me encantaría estar cara a cara con un 'antes'. ¿Y el después?, ¿alguien ve un 'después'?, ¿hacia donde miro para ver un 'después'? 'Antes' y 'después' son siempre selfies del 'ahora' que se hacen a través del diafragma de la mente. El ahora nunca deja de ser tal. Siempre es 'ahora'. 

Lo mismo ocurre con el bien y el mal. Son sólo ilusiones. La ética y la moral no existen más que como ideas, y además no son necesarias. De hecho, mientras las consideremos necesarias no tendremos nada de aquello a que lo noblemente apuntan. Ningún otro ser vivo las tiene, y curiosamente todos los seres vivos se comportan éticamente menos nosotros que tenemos ética, ese adorno de nuestra mente, ese efluvio que emana de nuestro cerebro apuntando hacia afuera proveniente de ningún adentro. Cuando uno se da cuenta de quién es no necesita ninguna ética porque la consciencia de saber quién es aniquila la necesidad de cualquier tipo de brújula. 

Enfadarse con la gente también es absurdo. Al fin y al cabo todo son cosas que ocurren. La gente no es gente, son cosas que están pasando. Somos grupos de átomos que básicamente están compuestos de vacío, esencialmente nada, así que sólo somos algo que está dándose, una voz, un soplido, una corriente, un conjunto de fenómenos naturales -en vez de rocas, cuerpo; en vez de viento, ideas; en vez de mareas, emociones-. Somos un proceso que se va y que al volver se preña a sí mismo de todo lo que ha visto; somos, pues, consciencia. Esto es la realidad, mientras que la normalmente considerada realidad es un sueño. Tú no eres tú, eres un gerundio conjugándose en n-ésima persona del 'pluringular' y tu mente, tus emociones, tus grandes logros y tus problemillas universales son gotas de sudor que caen por la frente del Todo, cansado de correr detrás de sí mismo.  

La ética es una farsa, un mapa que se hace pasar por terreno. La clave para ser persona es despersonalizarse, y destruirse es el único camino a la identificación. 

viernes, 4 de noviembre de 2016

Libertad preposicional


Simultaneo estos días durante mis paseos por las calles de Calcuta la lectura de 'Freedom, the courage to be yourself' (Libertad, la valentía de ser tú mismo), de Osho, con la atenta y meditativa observación de lo que veo a mi alrededor. 

Osho hace interesantes reflexiones sobre lo que yo daría en llamar la 'libertad preposicional'. La idea se fundamenta en analizar la libertad asociada a un par de preposiciones, a saber: libertad de y libertad para

Libertad de es sólo media libertad, y de poco sirve en este caso el vaso medio lleno porque esto de la libertad es o no es, pero no puede medio ser. Libertad de consiste en liberarse de algo, es no estar atrapado por las sombras imaginarias de los condicionantes externos como la familia, la nacionalidad, la religión, el trabajo, las posesiones, los actos y las ideas, pero aunque supone un paso adelante, ahí no se acaba la historia. Uno puede sentirse interiormente ajeno a todas esas ilusiones, pero el vacío sigue presente porque ese desembarazo es sólo una parte de la libertad. Cuando se llega a ese estado aparece la pregunta de las preguntas, aparece la libertad para. ¿Y ahora qué? Ahora que no hay obstáculos, ¿cómo actuar?, ¿hacia dónde ir?, ¿qué hacer con mi libertad?, ¿para qué la quiero?

No es extraño que la gente tenga miedo de ser libre, pues esa pregunta -que en el estado normal de sometimiento en el que la gran mayoría vive queda automática y cómodamente respondida- se presenta como irresoluble cuando uno es medio libre y da más miedo que la esclavitud misma. 

La libertad pasa entonces a ser un ejercicio de responsabilidad, es decir, de 'responder con habilidad' precisamente a la pregunta de qué hacer con ella. Y desde luego el juego no consiste en utilizarla para satisfacer deseos, pues no hay nada más enemigo de la libertad que el deseo, se pueda éste perseguir o no, y quede éste satisfecho o no. No nos confundamos: la posibilidad de perseguir un deseo se llama licencia, no libertad. 

Dice Osho que la última parte de la ecuación, es decir la libertad para, sólo se puede resolver haciendo una cosa: meditando. Y más de acuerdo no puedo estar con él, no porque me guste cómo lo cuenta, sino porque coincide con mi cuento. Yo ya no decido lo que hago a través de ideas luminosas que elabora mi mente, sino que lo descubro apagándolo todo y siguiendo la lucecica que queda. En el caso de que no quede ninguna lucecica, pues no hago nada y ya está. Por eso últimamente ante preguntas del tipo '¿por qué no has venido?', '¿por qué dices eso?', '¿por qué dices lo otro?' o '¿por qué no dices nada?' respondo con toda naturalidad 'no sé', como si fuera tonto, y me quedo tan a gusto. Por cierto, que la ausencia de necesidad de entenderse mentalmente es uno de los postres a mi entender más sabrosos que la libertad brinda. 

En cualquier caso, me pregunto qué opinarían sobre esto de la 'libertad preposicional' y todas estas cábalas las personas que se apelotonan en las aceras de esta ciudad y que viven su día a día entre basura, calderos herrumbrosos y olores nauseabundos, que se bañan en asquerosos desagües de alcantarillas y que sestean -muchas de ellas moribundas- sobre adoquines ennegrecidos por la indiferencia. ¿Qué dirían sobre la libertad estas decenas de miles de familias a las que se les atribuye la misma dignidad que a las ratas con las que conviven? '¿Liberqué, fraterniquién, igualicuándo?'.

Pero soplarán monzones nuevos para todos: para los miserables y para los racionalmente iluminados del siglo de las sombras. En Calcuta hay unos 15 millones de personas y todas ellas -las 'diferentes' y las indiferentes- estarán muertas dentro de 100 años. ¿No es increíble la renovación que va a experimentar esta ciudad durante el próximo siglo?

En Calcuta, a 4 de noviembre de 2016. 
'Liberqué, fraterniquién, igualicuándo" es una frase genial de Neorrabioso.