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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

miércoles, 10 de junio de 2015

No hay opción


Expandirse es extenderse o dilatarse, es decir, pasar a ocupar más o ser más grande cualquiera que sea el objeto que se esté considerando. Tomando como ejemplo el universo -por tomar algo, y porque no podría no tomar ese algo, ya que no hay nada que no sea universo, de la misma manera que no hay trozo de pastel que no sea pastel- resulta entonces que cada segundo que pasa hay más tiempo, cada paso que se da hay más espacio y cada decisión que se toma da lugar a más opciones. Por eso cuando más se sabe más queda por saber, y cuando más seguro se está de saber algo más lejos se está de saberlo verdaderamente.  

Concretando: que es imposible concretar. El fenómeno es, además, omnidireccional: buscando la explicación “a lo grande” el vuelo los lleva a planear sobre otros planetas, otras galaxias, agujeros negros, universos paralelos… ¡Vaya, buscando la explicación a uno nos encontramos con que encima puede haber más!, es decir, que cuanto más abrimos la mano, menos abarcamos. Y lo mismo ocurre cuando la apretamos, porque pidiéndole explicaciones “a lo pequeño”, las respuestas son también cada vez más pequeñas y las dudas mayores y más numerosas, ya que ahí dentro, en la materia misma, nos caemos en el pozo del principio de incertidumbre, en la superposición de estados y en la función estadística del ser. ¿Dónde sueña entonces la verdad?

En el espacio abierto de nuestro entendimiento el universo bosteza la radiación de fondo de microondas y nuestro alma escucha “Om”; y en los ladrillos de nuestra comprensión, en el interior de lo tangible, ronronea el gato de Schrödinger y nuestro cerebro se ahoga porque deja de poder respirar disyuntivas.

No hay opción. ¿A qué se puede llamar optar cuando todo es uno? La única salida -por así llamarla, ya que tampoco hay salidas que no sean al mismo tiempo entradas- es encomendarse a desembocar. El salmón no cambia el curso del río, ni las dicotomías explican nada. “Bien” y “mal” son sólo instrumentos para caminar. La realidad no son los pies, es el pisar.

2 comentarios:

  1. Leyendo esto, me acorde de ti, un fuerte abrazo kaka.

    http://www.huffingtonpost.es/2015/06/10/deberes-profesor-verano_n_7554446.html?utm_hp_ref=spain

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  2. Gracias, Jordan, me halaga que algo tan bonito y original te recuerde a mí. Mándame tu e-mail, que no lo tengo, y así nos tenemos más a mano. Asante sana, kaka! Maisha anaendelea!

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