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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

martes, 21 de abril de 2015

¿Y si...?


¿Y si resulta que la causa es lo mismo que el efecto y la discontinuidad que nosotros advertimos entre una y otro no es más que una forma de torpeza de nuestro entendimiento, un pestañeo del mismo, una incapacidad humana de captar el continŭus?

¿Y si la esencial realidad es espiritual y este mundo de lo tangible que tan convincente nos parece no es más que una cristalización pasajera de un alma, un resuello de algo único e inmaterial?

¿Qué quiere decir si no, que la luz -fenómeno intangible, esencialmente espiritual- sea capaz de excitar un eletrón con su energía y cambiarlo de orbital, modificando así la materia? ¿No es eso una forma de creación, materialización o encarnación?

¿Y no es espiritualización lo que ocurre cuando el mismo electrón muda su orbital, cambia de habitación y emite por ello un fotón? ¿A dónde va esa luz? ¿Cuándo parará? ¿Qué otro electrón excitará y qué materia nueva creará? ¿En qué se reencarnará?

¿Y si la luz no viaja, sino que ya está ahí, en todas partes, y lo que llamamos viajar no es más que un paulatino -en diferentes lugares- despertar?

¿Y si resulta que es verdad que no somos el centro de nada sino parte de un todo sin forma que no tiene más centro que su condición de ser, sin más?

¿Y si al final se descubre que el ego no soy yo, ni lo mío, ni mi verdad, sino una nota al margen del universo para poderse pensar, una herramienta autoconscience, una sinapsis entre yo y todo lo demás?

¿Y si yo no soy yo sino que soy Ello a través de mí?

¿Y si al final no hay final, y es todo principio y lo otro ha terminado ya?

¿Y si todo es lo mismo pero no da igual?

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