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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

domingo, 26 de abril de 2015

¿Escritor? ¿Para quién?


¿Eres escritor? -me preguntó con curiosidad, como no esperándose un no después de haberme leído-. ¿Soy escritor? -me pregunté, como no creyéndome un sí-. Pero el diccionario me respondió: "Escritor: persona que escribe". Soy, pues, escritor, porque aparte de lo otro, también soy persona. 

- Deberías escribir para más gente. 
- ¿Para más gente? ¿Qué quieres decir?
- Quiero decir que deberías escribir más sencillo, más fácil de leer. Tengo que buscar muchas palabras en el diccionario. 
- Pero yo no escojo las palabras para dar gusto a los lectores, sino para construir un tobogán para las ideas. Si pienso en ellos, me olvidaría en parte de ellas. Soy escritor, no escribiente. 

Y Ortega que escuchaba concluyó: 

"Acostúmbrate, pues, a una audiencia escasa, muchacho. Un escritor logrará saturar la conciencia colectiva en la medida que el público sienta hacia él devoción. En cambio, sería falso decir que un individuo influye en la proporción de su talento o de su laboriosidad. La razón es clara: cuanto más hondo, sabio y agudo sea un escritor, mayor distancia habrá entre sus ideas y las del vulgo, y más difícil su asimilación por el público. Sólo cuando el lector vulgar tiene fe en el escritor y le reconoce una gran superioridad sobre sí mismo, pondrá el esfuerzo necesario para elevarse a su comprensión. En un país donde la masa es incapaz de humildad, entusiasmo y adoración a lo superior se dan todas las probabilidades para que los únicos escritores influyentes sean los más vulgares; es decir, los más fácilmente asimilables; es decir, los más rematadamente imbéciles."

- España invertebrada (José Ortega y Gasset) -

1 comentario:

  1. Con ese discurso "contra natura" de los mensajuchos de cualquier politico, estaba claro que su tiempo en la politica comenzaba a terminar nada mas empezar.

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