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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

viernes, 3 de abril de 2015

Árboles de Anantapur


Los árboles de Anantapur deberían ser venerados como héroes naturales, sus hojas consideradas reliquias y sus raíces adoradas en altares. Son plantas que no conocen la lluvia. Beben áspera y dura sequedad y mastican calor-martillo durante toda su misérrima vida.

Sin embargo, estos dalits vegetales aceptan su humilde condición y, como impagados artistas callejeros de casta de subsuelo, convierten arena y plástico en corolas esmeralda para inspirar coquetos disfraces a los saltamontes hoja. 

Tan yermo es el paisaje en el que viven que entristecería a la propia tristeza. Se riegan con las lágrimas que provoca la pena de tanta sequía, y el sol sólo les perdona con algún pestañeo al que le obligan las pocas nubes sueltas que naufragan avergonzadas de su inutilidad en la aspereza de una tierra castigada con no poder llorar sobre sí misma. 

Querido Vicente, que perfilaste mi dharma y el de muchos otros, y que tantos pozos cavaste buscando lo que de arriba no venía, acuérdate, ahora que eres viento suave, de soplarnos un par de nubes de verdad que nos lloren tu ausencia y que le cuenten a estos árboles de casta baja que no pueden medrar, que su vida en otra vida podría ser de loto o nenúfar lejos de este sequedal. 

1 comentario:

  1. Benditos arboles dromedarios, gracias a vosotros mi amigo me ha regalado descubrir la palabra "dharma" para dejar de ser un ignorante.
    Los problemas que tenemos a diario tienen su origen en la ignorancia y el método para eliminarla es practicar el Dharma.

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