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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

martes, 24 de marzo de 2015

Aburrida inteligibilidad


Me seduce que la realidad sea ininteligible. Hasta tal punto es así que cuando entiendo algo me acaba pareciendo sospechoso: pienso que si yo lo puedo comprender es que está demasiado simplificado; estoy seguro de que la realidad de ahí afuera es mucho más compleja que mi capacidad de entender complejidades. 

Pensando de esta manera se acaba disfrutando mucho de no entender, precisamente porque lo que no se entiende supone un reto y porque, si se trata de algo científico o filosófico, está fuera de toda sospecha de haber sido demasiado simplificado o adulterado. Es, por tanto, más puro, se encuentra más cerca de su realidad propia, en su hábitat natural, no encerrado en la pequeña y prejuiciosa jaula de mi cerebro. 

Un león desgarrando salvajemente los tejidos de un búfalo en el Serengueti sin que nadie lo vea es más león que uno que esté en un zoo al que se pueda mirar con tanto detenimiento como para poder distinguir en sus ojos las legañas de su propia irrealidad. El león del zoo es visible, escudriñable, grabable, estudiable, entendible… pero falso. El otro, el libre, no se ve, está fuera de nuestro alcance, quizás incluso pueda estar cazando ahora mismo sin que lo sepamos, pero es el león real, el de verdad. El Serengueti es la realidad, el zoo es mi cerebro. 

Cuando no entiendo algo siento que de verdad estoy tocando su áspera realidad, siento que estoy engrandeciéndome, transcendiendo mi propia capacidad. Me imagino entonces que soy la garra ensangrentada de un león que caza salvaje y libremente más allá de la cordillera de mis entendederas. Entender no me vale de nada, precisamente por eso, porque ya lo he entendido. Lo inteligible aburre. 

Esta forma de pensar y sentir se llama “aprehensión de la realidad a través del desentendimiento”, y ya que me acabo de inventar el nombre, voy a inventarme también la definición: se trata de una corriente intelectual que se apoya en la ignorancia como combustible de una ignición cognitiva, y tiene también una variante actitudinal que sirve para demostrarle a las dificultades que cuanto más irresolubles se presentan, más atractivas resultan. Es cianuro contra el miedo, y si nos educamos convenientemente podemos conseguir que lo genere el propio cuerpo, gratis. 

Las dificultades en la vida no vienen para destruirte sino para mostrarte tu potencial escondido y tu poder. Demuestra a las dificultades que tú también eres difícil.

-A.P.J. Abdul Kalam (Ingeniero Aeroespacial y ex presidente de la India)-

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