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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

sábado, 15 de marzo de 2014

... es una habitación



El mundo de las emociones es una habitación enorme llena de jarrones de porcelana en la que entran elefantes ciegos que buscan un lugar para tropezarse.

Es plastilina de aire moldeada por la vida.
Es un volcán acariciando un niño, una ola gigantesca rompiendo contra un ojo abriéndose.

El mundo de las emociones no es un mundo, es un mundo de mundos con secretos que lo son tanto que cuando se cuentan siguen siendo secretos.

El mundo ese es lo que nos hace ser... o dejar de serlo.

1 comentario:

  1. Demasido "al dente" para masticarlo facilmente, el mundo de las emociones regatean a las meninges como Messi a Maceda...cuidado con los esginces cerebrales!

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