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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

sábado, 8 de febrero de 2014

Seguridad



Como lágrimas en la lluvia, así se perderán en el tiempo mis vivencias y las tuyas. Los recuerdos no son más que recreaciones personales del pasado adecuadas a nuestro presente. Ningún recuerdo es fidedigno porque todos son copias de la impresión que el pasado hizo en nuestras emociones, y a cada recuerdo del recuerdo, a cada segundo que pasa tras lo que se imprimió en nosotros, hacemos una copia de una copia, y así sucesivamente vamos desliendo la idea en el más poderoso de los disolventes, el presente continuo y nuestra necesidad de concebir una explicación que nos satisfaga y, en determinados casos, que nos exculpe. 

Sólo algunos valientes guardan recuerdos sin explicación. Sólo los porteadores de dudas pueden subir el Kilimanjaro. Sólo los fuertes, esos que nacieron así y tuvieron el simple mérito de reconocerse pueden cargar con recuerdos que duelen y que no tienen explicación. Moverse con dudas y con arrepentimientos que la flecha del tiempo impide rebobinar hace que se críe la verdadera seguridad en uno mismo. No hay nada que se esté quieto (y nada como mirar al cielo para darse cuenta) así que el equilibrio no se coloniza para siempre, sino que hay que conseguirlo en cada segundo.

La vida es un sostenerse en una caída, o en un vuelo, o en una subida, ¡qué sé yo!, pero sí sé que es esencialmente incertidumbre, y la seguridad que una persona pueda transmitir a los demás se alimenta de la asunción personal de esa incertidumbre, no de un una confianza impostada y cartelera en uno mismo. 

Seguro de sí mismo es aquel que fundamenta su seguridad en que ante todo hay incertidumbre. Por dentro somos todos un pequeño camarón transparente y las presunciones son lunares que nos oscurecen y que impiden que la luz pase totalmente a través de nuestro diminuto cuerpecillo. 

Las respuestas son altos en el camino, mientras que las preguntas son el camino mismo, por eso me interesa mucho menos el currículo de tus convicciones que el de tus interrogaciones. Me gusta el tobogán de la interrogación (?) Cuéntame todas las dudas que sabes que no vas a resolver; quiero nadar en tu incertidumbre para conocerte mejor. 

3 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Ferno. Dicen que "recordar" viene etimológicamente de "hacer pasar dos veces por el corazón". Lo de cuerdo o no, no lo tengo tan claro ;-) pues el corazón al final suele ser de todo menos cuerdo...

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