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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Libreta



Casi siempre llevo una libreta y un boli encima. Lo hago porque cuando escucho, leo, veo o se me ocurren cosas que me llaman la atención, no quiero que se me olviden.

También apunto nombres, números de teléfono, direcciones y reflexiones que no vienen a cuento de nada, y a veces dejo que otros apunten cosas en ella. Es como una memoria pública de papel para la que no hay censura, pues basta con abrirla y escribir en ella o leerla, cosa que por otra parte no prohíbo nunca, pues si hay algo comprometedor puedo siempre escudarme en la coartada de que es literatura, o reflexiones ajenas, o cosas de mi inconsciente, y como no conozco a nadie que al lado del pensamiento más excelso no haya albergado alguna vez alguna soeza, no me avergüenzo ni me siento en la necesidad de dar ninguna explicación. Simplemente es lo que pone ahí y ya está. 

Hoy he completado mi libreta, y mañana estrenare, por tanto, otra, así que esta circunstancia ha hecho que se me ocurra publicar algunas de las cosas que en ella se contienen. Quizás alguna merezca la pena, aunque no estoy seguro de que así sea, ni soy responsable de que así no sea. 

Ahí van, pues, varios apuntes sin orden ni concierto y sin autor determinado, ya que la caligrafía varía: 

- Los números no existen.
¿Alguien ha visto un número?, ¿dónde?, ¿a qué hora?, ¿cuántos?
Ah, sí, existen. Pero, ¿dónde?, ¿ahí fuera o sólo en mi cerebro?, ¿son una realidad externa o una plantilla de mi entendimiento?

- Ranciedades:
Soy amigo de mis amigos.
Soy una persona normal, y me gustaría encontrar a otra persona normal.
Me gusta reír y pasármelo bien.
Alguien que en mitad de una exposición dice: "Y tal y cual y no sé qué no sé cuántos..."
Un político diciendo: “Estoy absolutamente convencido de que…”
Un tertuliano diciendo: “Yo pienso de que…”

- ¿Cómo es posible tener problemas en admitir alguna teoría de la evolución sabiéndose como se sabe que las mariposas primero fueron gusanos? ¿Y sabiendo que nosotros mismos fuimos espermatozoide serpenteante?

- Un rebelde es aquel que ha padecido sucesivamente la familia, la escuela, la iglesia y la patria, y, sin embargo, aún conserva la curiosidad.
(Neorrabioso)

- Tienes la lengua fina y los labios calientes. Llámame, 69808085 
(Y aparece un número de móvil en el que falta un dígito)

- El otro día te miré como que no me estuvieras mirando,
y no es que mi mirar me admirara,
es que tengo resaca del tuyo, con el que no contaba.

- Me encanta hacerle quiebros al destino. Hoy he dado un abrazo que llevaba macerando más de diez años. He sentido claramente que el tiempo lo cura y lo aniquila todo.

- Bailar es habitar la música.

- Lo contrario del amor es el miedo porque el miedo es la pérdida de autoestima.

- Me interesa la vida en sí por encima de lo que en la vida se hace.

- La inspiración es un pájaro que nunca vuela en línea recta.

- Se despenaliza el uso de la “x” y la “w”, ausentes en el alfabeto turco.
(¿Se despenaliza el uso de unas letras?)

- Al corazón no debería importarle quién se fue sino quién vendrá.
(Héctor del Mar, locutando un combate de Wrestling)

- Se ha producido un eclipse de persona; la luz no pasa a través del dinero.

- Vamos a dejar de hablarnos para ver si empezamos a entendernos.

- Yo adoro al Sol, que es una cosa que veo todos los días, que trae luz y calor, y gracias a la cual estoy vivo. ¿Qué necesidad tengo de complicarme la vida adorando a una persona que está torturada en un madero? ¡Es que no acabo de pillarle el tranquillo a ese asunto!

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