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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

miércoles, 12 de junio de 2013

Viajeros plastificados



Hay gente que habla varios idiomas y sólo le sirve para decir tonterías de maneras diferentes. Hay estúpidos adulterados por el estudio que resultan mucho más incómodos que un tonto convencional, ya que este último, aunque peligroso por lo imprevisible -ya que de sobra es sabido que la inteligencia tiene límites pero la estupidez no- resulta fácilmente tratable porque su estulticia es una continua llamada de atención a la precaución; pero el tonto metido en un caparazón de cultura de consulta, leída pero no pensada, es lo más fatigante de tratar que uno pueda encontrarse por ahí, por ese "mundo afuera", como dice mi madre. 

Entremezcla sucedáneos de razonamiento erudito con imbecilidades de malcriado que acaban siendo auténticas flatulencias mentales que hacen pensar que la cultura debería racionalizarse, porque en manos de un sandio irreconciliable con la razón acaba siendo un desperdicio. 

Aquí en Moshi la gente se busca la vida de cualquier manera. Y si digo de cualquier manera hay que hacerse una idea literal. Se puede ver por la calle un hombre con unos cuantos chupa-chups clavados en un cartón yendo de un lado a otro, y eso es un kiosco de chupa-chups; ¿qué va a ser si no? Y quien tiene un paquete de tabaco y lo vende cigarrillo a cigarrillo pues tiene un estanco, así de sencillo. Un negocio que funciona muy bien es hacer chanclas con un pequeño arco de la circunferencia de un neumático. Un arco tamaño pie y un par de cuerdas para enganchar, y voilà, unas chanclas. Un transportista es un hombre con un carro atestado de plátanos y una mujer con un cubo en la cabeza es el servicio municipal de agua. 

Hay gente que ve este tipo de cosas y automáticamente juzga si están bien o mal, sin pararse siquiera a pensar por qué son así y no de otra manera. Para algunos los viajes son como el agua en el dorso del pato ("Like water off a duck´s back", como dice el refrán en inglés), es decir, que no permeabilizan. 

Se viaja para aprender que si se hubiera nacido en otro lugar en otras circunstancias uno sería lo que ve que los demás son, y no para aseverar con la gratuidad de alguien que nunca deja de ser un extranjero. Para empezar, lo de estar bien o mal es la más vaga de las consideraciones que se puede hacer, pues esos dos conceptos son, en mi opinión, los más difíciles de determinar, si es que es realmente posible hacerlo, y además juzgar realidades colectivas e históricas en función del entendimiento individual y experiencia particular de cada uno es un error de bulto que nos puede llevar a hacer sentir que somos más listos que un país entero. 

Hay viajeros plastificados que andan por todas partes sin llegar a estar de verdad en ninguna. Dicen que han viajado, visto y vivido sólo porque hacen un par de miles de fotos con las que adulterar alguna sobremesa y juzgan -con la autoridad que les da un billete de avión y la solemnidad del que habla viniendo de lejos- lo que está bien y lo que no, nada menos, como que fueran depositarios de un conocimiento excelso y su papel fuera poner las cosas en su sitio sin hacer ni saber nada, pero hablando de todo lapidariamente como el profesor liendre, que de todo sabe y de nada entiende

Esta entrada va por todos esos, para que se queden en sus casas y viajen por youtube, que van a aprender lo mismo y les va a salir más barato. 

3 comentarios:

  1. Caro Moro, como aquel profesor de la Universidad de Padua que tres siglos antes que tu la visitaras había dado clases alli: "La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo"
    Galileo Galilei
    Tu estás desbrozando el alma de tus entrañas para deleitarnos con tantas historias. Abrazo

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  2. "Tanto más el vencedor es honrado cuando más el vencido reputado".
    Cuando coinciden vencedor y vencido en una misma persona se da una singularidad, un "0" de la ecuación vital; la división es 1/0, y por tanto el límite pasa automáticamente a ser ∞
    Por eso la mayor sabiduría es conocerse a sí mismo, porque su valor es ese punto es ∞
    Gracias por la inspiración, Fernoso, y ha Galileo por su frase, y ha Cervantes por la suya, y a las matemáticas por su elocuencia.
    Moroto.
    PS: "Tanto más el vencedor es horado cuanto más el vencido reputado" es una frase que aparece en la segunda parte del Quijote.
    El Caballero de los Espejos alardeaba de haber vencido a Don Quijote (sin ser eso cierto) delante del propio Don Quijote, fingiendo no saber quien éste era, para provocarle, retarle, vencerle, y mandarle caballerescamente que se retirara de nuevo a su casa, con la intención de que esta vuelta a su vida de hidalgo le sacase de la locura andante que bien parecía le había derretido los sesos como un requesón, pero las cosas sucedieron de manera bien diferente...

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  3. Güensos Moro, no lo ví...me hace ralentizarla el ritmo veloz de mis neuronas para asimilarlo en su totatilidad.

    Ya nos dirás como se dice "agonnsos" en swajili

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