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No tenía fuerzas para rendirme, así que decidí emprender activamente una búsqueda eidética -es decir, de lo esencial- como alternativa empírica al estilo de vida occidental que tanto había llegado a hastiarme y que tan dramáticamente había reducido el ratio de aprendizaje por unidad de tiempo en mi vida. Pensé que el cambio que afrontaba merecía un decorado literario, y de ahí el blog. En él reflejo pensamientos, reflexiones y emociones que he vivido durante mi estancia en Tanzania enseñando inglés y suajili a niños de preescolar en un colegio rural de la organización Born To Learn, y actualmente en la India colaborando como profesor de francés para la Professional School of Foreign Languages de la Fundación Vicente Ferrer. Mi objetivo cabe en una palabra: Compartir.

viernes, 29 de marzo de 2013

Oxímoron



Soñé que la nieve ardía,
soñé que el fuego se helaba,
y por soñar lo imposible,
soñé que tú me querías.


Combinación de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido. Una paradoja creativa; palabras, conceptos o ideas que en principio son excluyentes y que sin embargo, juntándose, dan lugar a algo nuevo híbrido de contrapuestos pero con una entidad diferente. Una creación hecha de opuestos. Eso es el oxímoron. 

Presente en la literatura, por supuesto, en las emociones, en el arte en general, y hasta en la física. Parece que en última instancia todo fuera un enfrentamiento creativo de opuestos, como que en vez de tales, fueran complementarios.

Desde el manido “silencio atronador” hasta expresiones con más enjundia poética como “ave subterránea”, “espíritu metálico” o “alimaña angelical”.
Desde llorar de alegría hasta amar con dolor.
Desde la estabilidad de la foto, con una “T” claramente inestable,  hasta el gato de Schrodinger, que está vivo y muerto al mismo tiempo por uno de esos caprichos cuánticos de la física.

Parece que está por todas partes, y que 1 – 1 no da 0 sino otra cosa, que además resulta no ser un número. Parece que incluso en el arte, o quizás ahí más que en ningún entorno, el oxímoron manda, y es que en las mezclas más extrañas florece la belleza de la originalidad. 

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